Mis obras favoritas de 2019

Mis obras favoritas de 2019

Se acaba un año más y comienza otro así que, como los años anteriores, os cuento mis obras favoritas entre las que he reseñado. Obviamente no son todas las que he disfrutado porque para mí ha sido un año muy largo y raro. Apenas he leído y casi ni me he sentado a escribir nada. Es algo que pretendo cambiar de cara a este 2020, pero ya veremos en qué queda.

La elección de mis favoritas entre las reseñadas no ha sido fácil en el caso de las películas pues ha habido maravillas como Steven Universe: La película, clásicos como Mulán o La princesa Mononoke y sorpresas como Shazam! y Pokémon: Detective Pickachu de las cuáles no estaba nada seguro que me fueran a gustar; pero de entre todas ellas hay tres que por diferentes razones se han alzado como mis favoritas:

Vengadores: Endgame (2019)

El cierre a diez años de Saga del Infinito que sirve como cierre de saga y como tributo a todos los que hemos seguido la veintena de películas que la componen. A ver, yo soy muy crítico con el tema del fanservice en las franquicias cuando tratan de venderte nostalgia como si fuera un valor añadido, pero Endgame entiende esto y su fanservice (porque lo tiene y mucho) es un pay-off hacia los fans como escenas como “por la izquierda” de Falcon o el ya icónico “Y yo soy Ironman” de Tony Stark; es decir, dentro del entramado de la película tienen una función narrativa en sí misma.

Al margen, Endgame consiguió que yo llorase de emoción con su tercer acto en el cine y en mi segundo visionado en casa. Recuerdo pensar “esto no está pasando” y salir muy satisfecho del cine porque esto bien podría haber sido el final del MCU y yo sería feliz.

Reseña aquí.

 

Nosotros (2019)

Esta es una de esas películas que al igual que Hereditary sabe cómo crear una atmósfera de tensión y cómo gestionarla. Jordan Peele ya hizo un buen trabajo con Déjame salir, pero aquí se supera con creces gracias tanto al uso de la iluminación como al fantástico casting que la compone.

Nosotros me tuvo pegado a la butaca durante todo su metraje. Cuando es ligera es ligera, pero cuando decide ser tensa… es otro nivel.

Reseña aquí.

 

Spiderman: Un nuevo universo (2018)

Desde la animación que recuerda a las viñetas de cómic pasando por los personajes, Un nuevo universo ha sido sin duda el gran descubrimiento de este año. En lugar de protagonizar nuestro amigo y vecino Peter Parker, aquí tenemos a Miles Morales, que tras presenciar la muerte de Spidy, queda él para llenar ese vacío tras descubrir sus nuevos poderes, pero sin nadie que le enseñe a hacerlo. En medio de este drama, aparecen otros Spidersonas de diferentes realidades alternativas, a cada cuál más particular.

Es una película de descubrimiento y de crecimiento personal y no tanto una superheróica al uso.

Reseña aquí.

 

Leer he leído muy poco, pero es algo que procuraré cambiar este año. Leí Voz  de Christina Dalcher, pero aunque empezó bastante bien y tenía una premisa que podía dar juego, intentaba con muchas fuerzas emular el éxito y la rabiosa actualidad de El cuento de la criada de Margaret Atwood, pero enseguida perdió las ganas y terminó jugando a una suerte de despiste con un cierre fuera de cámara que parece más un fan-fic de sí misma que el desenlace que le tocaba.

En contraste, también leí Pastelería Emporio de Laura Morán Iglesias, una novelita de fantasía que tiene pasteles y buena representación LGTBI. Se lee en una tarde y deja un sabor dulce en la boca.

 

Quien teme a la muerte (2019)

Ya había leído a Nnedi Okorafor en sus dos entregas anteriores publicadas por Crononauta (Binti (2018) y Binti: Hogar (2018)), pero nunca en una novela tan larga como es esta. Aquí seguimos a Onyesonwu en un viaje de descubrimiento donde encontrará su destino, algo que la supera a ella a todos los que la acompañan. Su viaje es una tragedia continua ya escrita en la piel del tiempo lista para ser leída.

Reseña aquí.

 

Hablaría de series, pero aunque he visto muchas como Watchmen, Star Wars: The Mandalorian, Star Wars: Resistance o Bojack Horseman, no le veo mucho sentido a hablar aquí de ellas en el vacío, quizá este año sea el año en que abra ese cajón.

En 2020 planeo la última y definitiva remodelación del blog por lo que seguramente deje de estar disponible en un mes o dos para volver a estarlo en otro dominio. Esto se debe a varias razones que no vienen al caso, pero creo que es algo que necesito hacer a nivel personal.

Quiero que 2020 sea un año que sea el inicio de algo importante y trascendente para mi crecimiento personal. Tengo dos objetivos muy claros:

  • Terminar un segundo poemario que sí represente al Vic presente.
  • Terminar el #ProyectoFantasma de una vez por todas, pero es un proyecto difícil a nivel emocional, pero que siento que «me debo»

Vamos, que no es nada del otro mundo, es ponerse, como todo.

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