Reseña: Pastelería Emporio

Reseña: Pastelería Emporio

Iris y Leora acaban de cumplir su sueño: abrir las puertas de su propia pastelería. Sin embargo, no se imaginan qué se esconde en su trastienda ni quién era realmente el dueño anterior, Louie.
Ahora la magia ha vuelto al mundo sin que nadie lo esperase.

Embárcate en un viaje sin precedentes en el que nuestras heroínas lucharán por volver a crear los mejores dulces de toda Tula sin magos de por medio.

El sol se alzaba perezoso sobre la ciudad de Tula. Poco a poco cubría las calles vacías, despertando a los vecinos al entrar por las ventanas abiertas, El calor de aquella noche había sido apabullante. Los tulenses que habían preferido no cerrar la contraventana para aprovechar el poco aire que pudiera entrar ahora se arrepentían, tapándose la cara con la almohada o dándose la vuelta con un gruñido. (…)

Pastelería Emporio es la historia de dos amigas que compran un local en su ciudad con el fin de cumplir sus sueños pasteleros, pero que rápidamente se va de madre. ¿Qué igual trastear con objetos que van más allá de la comprensión de lo terreno no era tan buena idea? Pues no, no lo era. Trasportadas a la otra punta del mapa se verán obligadas a buscárselas mientras huyen de un mago al que han cabreado bastante.

Esta premisa nos llevará en un viaje por un mundo fantástico de lo más variopinto y es que la autora ha construido un setting para su obra lleno de cariño. En Pastelería Emporio existen los elfos, los enanos, las hadas y los dragones, pero también lugares con nombres tan exóticos como el País de las Hadas o el País de los Cinco Soles.
Si hablamos de sus personajes, prácticamente se reducen a Iris y Leora, las dos protagonistas. Cada una tiene una personalidad bien definida y que, en ocasiones, chocan la una con la otra siendo Iris más impulsiva que Leora, pero esta última es la que tiene la cabeza más fría y es más resolutiva cuando las cosas se complican. Ambas son muy entrañables y la relación entre ellas, tanto afectiva como de amistad, es uno de los puntos más fuertes de la obra.

El Test de Bechdel lo pasa de sobrada prácticamente desde el inicio de la novela, así como prácticamente todos los demás. En cambio, del Test de Mako Mori resulta más complicado de dilucidar ya que ninguna parece tener un arco propio del que tirar, sino uno en conjunto, aunque apunta que esto bien podría cambiar de cara a una secuela.

El Test de Vito-Russo, que podemos extender no sólo a personajes homosexuales, sino al espectro LGTB+ en general, sale positivo en ambas protagonistas. Iris es, a todas luces, bisexual y eso se ve en la mención a su ex (hombre) y a su demostrado interés romántico no correspondido por Leora. Leora, por su parte, se encuentra dentro del espectro asexual, pero no se muestra de una forma estereotipada de persona que detesta el contacto físico como forma definitoria de su orientación sexual, sino que Leora es una mujer cariñosa con Iris en sus propios términos.
En resumen, la representación de ambas se hace a través de comentarios o referencias entre ellas que no están metidas con calzador de ningún modo ni son definitorias de ellas como personaje, sino una dimensión más de su construcción.

Pastelería Emporio es una novelita ágil de ritmo que rezuma cariño y cálidez en cada una de sus páginas. Sus protagonistas resultan entrañables desde el primer momento y están muy bien construidas.

Es una gran lectura si tienes un bloqueo lector como el que yo tenía, además, ¡se lee en una tarde! Como añadido tiene un recetario al final con recetas que la autora asegura que son perfectamente realizables, aunque no tengas acceso al País de las Hadas.

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