Reseña: Educación sexual

Reseña: Educación sexual

Creadora: Laurie Nunn.
Dirección: Kate Herron y Ben Taylor.
Guión:
Laurie Nunn, Sophie Goodhart, Laura Neal, Laura Hunter, Bisha K. Ali  y Freddy Syborn.
País: Reino Unido.
Año: 2019-actualidad.
Duración: 46-52 minutos por episodio.
Temporadas: 1.
Episodios: 8.
Género: Drama.
Reparto: Asa Butterfield, Emma Mackey, Ncuti Gatwa y más.

 

Educación sexual es una serie creada por Laurie Nunn que hasta el momento sólo había escrito para cortos como Gone to Earth (2007) o Radiance (2013). Ahora Nunn da el salto a la pequeña pantalla con una serie en la plataforma Netflix, pero no lo hace sola pues en los guiones la acompañan Sophie Goodhart (Mi hermano ciego (2016)), Freddy Syborn (Isla Traena (2015), Bounty hunters (2017)), Laura Neal (Tatau (2015), El diario secreto de Hannah (2011)), Laura Hunter (Dates (2013), Skins (2012)) y Bisha K. Ali. Esta casi totalidad de mujeres es algo que se nota mucho en algunos de los temas que trata esta serie como son los abusos sexuales, la violación o el aborto.

Educación sexual tiene como principales protagonistas a Otis Milburn, un adolescente de 16 años frustrado porque no es capaz de masturbarse lo que entiende que es raro en un adolescente, además que su madre sea terapeuta sexual y no deje de tratarle como un niño pequeño, no ayuda. La otra protagonista es Maeve Wiley una joven un año mayor que Otis que no ha tenido la suerte de tener una familia funcional que la apoye o un colchón económico que le permita llevar una vida normal y se ve obligada a «trapichear» vendiendo sus trabajos de clase para salir adelante, viendo cómo los demás progresan a su costa.
Sus caminos se cruzan cuando en presencia de ella Otis hace terapia a un compañero de clase, el típico matón de instituto, y resuelve su problema. Maeve sabe que sus compañeros de instituto tienen problemas en sus relaciones sexuales (como pasa con muchos adolescentes) y ve en ello un filón económico con el que solucionar sus problemas. Otis, renuente al principio, termina aceptando, aunque no seguro del todo.

Con este argumento arranca una serie que mezcla algunos dramas propios de películas de adolescentes prototípicas como pueden ser las relaciones abusador/abusado, la jerarquía de instituto al estilo Chicas malas o las fiestas donde va más gente de la invitada; con otros temas faltos de representación correcta en ficción como es el aborto o las relaciones sexuales sanas en la adolescencia.
Aunque lo que es el argumento centro de la serie es muy sencillo, nada que no haya dicho ya, lo importante es todo lo que se desarrolla a su alrededor. Al margen de los protagonistas, tenemos personajes como Eric Effoing, el amigo de Otis, que esconde su orientación sexual a su familia y su gusto por vestirse con estilos codificados socialmente como femeninos por usar vestidos o maquillaje. Otras como Aimee Gibbs, vive una vida falsa con un grupo de amigos que la censura, critica e infravalora sólo porque así es popular, pero donde realmente encaja es con Maeve ya que, además, ella es bastante más inteligente de lo que finje ser en orden de encajar.
En ambos casos, el eje central es la idea de tratar de encajar en un mundo donde la presión social nos trata de imponer unos roles que muchas veces nos encorsetan en papales que no queremos jugar. Sobre este tema pivota constantemente la serie con buena parte de los personajes que por ella desfilan: la necesidad de encajar, aunque ello nos haga diluir nuestra identidad.

Maeve y Otis.

Entre la sopa de temas que Educación sexual trata, también se habla del aborto como algo desestigmatizado en el 1×03. Se muestra una clínica abortista como si fuera un centro de salud normal con su aspecto aséptico, sus médicos y su sala de espera. También se da nos da la información pre y post intervención, así como el procedimiento en sí mismo, que lejos de ser algo agresivo y violento, resulta ser «un pinchacito y listo», siendo burdos. Este capítulo aprovecha la ocasión para perfilar a unos jóvenes de corte católico que protestan a la entrada de la clínica y cómo su edad y las contradicciones propias de la juventud chocan de bruces con lo que su religión profesa para ellos.

Mención especial por mostrar lo hipersexualizada que la sociedad está y la presión que se le pone a los adolescentes a tener relaciones durante la adolescencia, estén o no preparados. Educación sexual hace hincapié en varios momentos que los adolescentes (y no tan adolescentes) se sienten presionados y acomplejados por las expectativas que la sociedad les marca. No es hasta casi el final de la temporada cuando la serie completa el mensaje en boca de Otis sobre que cada persona tiene su propio ritmo.

Es cierto que no todo es color de rosa en esta serie, pero es más lo que hace que lo que deshace. Así que, en resumen, es una serie muy entretenida con poderosos mensajes que hacen falta oír más a menudo.

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