Reseña: No soy un hombre fácil

Reseña: No soy un hombre fácil

Dirección: Eléonore Pourriat.
Guion:
Eléonore Pourriat y Ariane Fert.
País: Francia.
Año: 2018.
Duración: 1h 39min.
Género: Comedia.
Reparto: Vincent Elbaz, Marie-Sophie Ferdane, Blanche Gardin y más.

 

No soy un hombre fácil es una comedia ligera con una fuerte intención crítica que es innegable, aunque en algunos momentos pueda llegar a parecer que satiriza ese mismo mensaje, pero ya llegaremos a eso.

La historia nos presenta a Damien, un hombre hetero en sus treinta y machista como pocos. No sólo ve a las mujeres con trozos de carne o presas, sino que no se corta a la hora de menospreciarlas como si fueran inferiores a él. De pronto, Damien, tras darse un golpe bastante fuerte, despierta en un mundo donde el poder ha cambiado de manos. Nuestro protagonista para inmediatamente de vivir en un cisheteropatriarcado a un cisheteromatriarcado con todo lo que eso supone. Se nota que son dos mujeres las que están tras esta película, Ariane Fert y Eléonore Pourriat, pues realmente podemos ver cómo sería se las tornas cambiasen de verdad. Detalles que suelen pasar desapercibidos para los hombres como puedan ser el nombre de las calles o los códigos de vestimenta, pasando por la depilación o por cómo paren las mujeres (de pie). En esta realidad alternativa son los padres los que hablan a sus hijos de encontrar una buena mujer y casarse, al mismo tiempo que no se ve nada mal que una mujer disfrute del sexo y sólo busque su propio placer. Aquí lo negativo es ser frágil como un hombre y adecuarse a ese rol pasivo. Los sentimientos son de nenes y ninguna mujer se acostaría con un hombre que no se depilase, menudo asco… ¿no?

Gracias a su relación con Alexandra, su contrapartida hembrista en este mundo dominado por mujeres, Damien parece comprender (o debería de hacerlo) cómo es ser mujer en su mundo. Hay varios momentos del tipo «menuda mierda ser un hombre, no pintas nada y te humillan cada dos por tres sólo por serlo», pero Damien sólo mira por lo que a él le afecta en ese momento y no por lo que eso significa para las mujeres de su realidad.
Por su parte, Alexandra, es idéntica a como era él: una mujer hombreriega, una depredadora que ve a los hombres como objetos sexuales en el mejor de los casos. Y su trama se centra en aprovecharse de su relación con Damien para ridiculizar a uno de esos patéticos masculinistas que están todo el día quejándose por derechos que ya tienen y por una igualdad que ya existe… ¿de qué me sonará esto?

No soy un hombre fácil es una comedia divertida y una genial crítica a nuestra sociedad. La inversión de roles se siente verdaderamente real y no una burda parodia. Es cierto que, en algunos momentos, por analogía, puede parecer que ridiculice la lucha feminista, pero nada más lejos, sino que nos presenta esa realidad desde el prisma de una sociedad que ridiculiza que los hombres reclamen derechos o pidan una igualdad que ya garantiza la ley. Esa crítica y no otra, es la que Ariane y Eléonore nos quieren dejar caer con esta película.

Cuervo Fúnebre en las redes. Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general.

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