Libros feministas: Morder la mazana

Libros feministas: Morder la mazana

Autora: Leticia Dolera.
Idioma: Castellano.
Editorial: Planeta.
Nº de páginas: 288.
Precio: 17’90€.

 

 

 

Lo primero que debo decir, básicamente para contextualizar esta reseña, es que no, no es un ensayo y dista bastante de ese tono quizá más formal y académico. En su lugar, Morder la manzana es al mismo tiempo un compendio de experiencias que Leticia ha vivido como mujer y como actriz tanto en su ámbito personal como en el laboral; y es también una suerte de diccionario de terminología y conceptos feministas.

Sobre la autora, Leticia Dolera, además de escritora, también guioniza, dirige y, por supuesto, actúa. Ha salido en series que muchos recordaremos como son Al salir de clase, y otra quizá más «actual» como es Los Serrano donde interpretaba a Ruth Castell Capdevila. Pero, quizá el papel que más grabado se me quedó fue el de Clara en [REC]3: Génesis porque a ver, no se puede negar que el término badass se le puede aplicar a su personaje a la perfección.

Pero su trabajo más reciente que yo he seguido ha sido Requisitos para ser una persona normal, película que protagoniza, dirige y guioniza ella misma. Todas mis opiniones sobre esta película que le valió tres nominaciones a los Goya y varios premios en el Festival de Málaga las podéis encontrar aquí.

Como no podría ser de otra manera, Morder la manzana comienza con un pasaje oscuro. Una de esas experiencias que muchas mujeres han vivido cuando han salido de noche con amigas. De esta manera sienta el tono y comienza una especie de… ¿arco? Es decir, cuando Leticia intercala experiencias de su vida, estas se dividen en dos vertientes: una con sus amigas y otra con su vida laboral. El primero de estos arcos mantiene una cierta progresión en el tiempo en la historia de Esther, una de sus amigas y la relación de violencia de género que esta sufre.
En la parte que trata de su vida laboral, nos cuenta varias experiencias en entrevistas de trabajo sexistas, peticiones machistas y, cómo no, acoso sexual.

El otro lado del libro es un compendio que desgrana conceptos y terminología que la lucha feminista emplea en su discurso como puedan ser «sororidad», «falocentrismo» (aplicado al sexo), «patriarcado» o «micromachismo». Del mismo modo, hace una breve introducción a la historia del feminismo (eso sí, muy resumida) y a sus olas. En esta parte alude a mujeres importantes en las distintas olas como son Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, Lucretia Mott, Emmeline Pankhurst o Simone de Beauvoir, entre otras. Bien es cierto que aporta una versión tremendamente pequeña de algo tan grande, pues la historia del feminismo podría escribirse en un volumen entero (o varios).

No sólo habla del feminismo fuera de España, sino que también hace un breve recorrido por nuestra historia con mujeres clave como Concepción Arenal o Emilia Pardo Bazán, sin olvidar a Clara Campoamor o a Teresa Claramunt. En este pasaje también nos cuenta cómo era la situación de la mujer durante la Segunda República y su regresión durante el franquismo con mención especial a El manual de la buena esposa, una guía deleznable y misógina.
En este otro lado del libro podemos encontrar que Leticia nos habla del feminismo radical, con el que ella se identifica, la trampa de la denominada «libertad sexual» que en España quedó muy marcada por la época del Destape (que era una excusa para sexualizar y tratar como objetos los cuerpos de las actrices) y, como no podía ser de otra manera, la necesaria e irrenunciable interseccionalidad del feminismo en pos de no luchar sólo por una parte de la mujeres (mujeres cis blancas) dejando atrás a una gran parte del movimiento. Aunque no lo menciona, pues en general mantiene un tono muy conciliador y nada belicista, esto deja fuera de discusión el discurso del feminismo liberal y, por supuesto, el de las TERF (Feministas radicales transexclusionistas).

Mi problema, aunque sea uno pequeño, con este libro es cierto capítulo en el que habla sobre género, sexo y orientación sexual como conceptos que no son los mismo, lo cual es cierto. El problema viene en una forma típica de habla de ellos como «sentirse mujer o sentirse hombre». La cuestión en que son hombres y mujeres en tanto que nacen, por así decirlo, independientemente de lo que la sociedad les asigne al nacer. Así que esa terminología, sin ser la más dañina, no es tampoco la más apropiada, a pesar de todo, entiendo (que no comparto) el uso de estar terminología pues el tema de la identidad de género no es sencillo de explicar para una lectora/or ajeno a esto.

Como conclusión, puedo decir que Morder la manzana es una lectura muy amena que puede servir como puerta de entrada a la lucha feminista para aquellas personas que quieren entrar, pero no saben por dónde empezar. Por esto, Leticia adereza los capítulos con citas de diferentes mujeres como Kate Millet, Mireia Bofill o Naomi Wolf y cierra el libro con una amplia guía de recomendaciones sobre series, películas y libros de corte feminista como puedan ser Teoría King Kong de Virginie Despentes, La librería de Isabel Coixet o Girls de Lena Dunham.

Cuervo Fúnebre en las redes. Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general.

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