Reseña: Horizon Zero Dawn

Reseña: Horizon Zero Dawn

Desarrolladora: Guerrilla Games.
Año de publicación: 2017.
Género: Ciencia ficción ecológica.
Plataforma: PS4
Precio: 39’95 € / 44’95€ (con DLC).

 

 

 

Desde su salida hasta ahora se ha escrito mucho sobre esta joya exclusiva de PS4, y no es para menos. En cuanto uno se pone en la piel de Aloy, se da cuenta de que el estudio Guerrilla ama a este juego como a un hijo. El nivel de cariño y de mimo puesto a cada uno de los aspectos de Horizon Zero Dawn llegan al jugador. Su entusiasmo es contagioso, pero… ¿De qué va Horizon?

Este juego se puede enmarcar en la ciencia ficción ecológica, esto es, un subgénero de la ciencia ficción que, en lugar de ensalzar la mecanización y el progreso descontrolado, reflexiona sobre nuestro efecto como civilización creciente en la naturaleza y la ensalza como fuente de orden y paz.
En ese contexto, Horizon nos presenta un mundo donde la Humanidad ha sufrido una regresión a una suerte de Prehistoria, pero con dinorobots. Dicho así suena extraño, pero lo cierto es que funciona. La Humanidad se divide en sociedades muy diversas con creencias, actividades y estructuras sociales que van desde la ya sabida monarquía patriarcal a una sociedad matriarcal gerontocrática, pasando a una suerte de sociedad tribal con una/un caudilla/o como líder. La creación de su mundo es uno de los aspectos más fuertes de este título, como nos desgrana Dryadeh en Todas Gamers.
La relación de los distintos pueblos con las máquinas también varía pues mientras que unos les guardan respeto, otros las temen y otros las veneran y abogan por la convivencia pacífica.

Su trama tiene varias vertientes, siendo una de estas el viaje de Aloy tratando de encontrar su lugar en el mundo. Ella no es aceptada por su tribu, los Nora, pues tienen una suerte de pecado original: nació sin madre. Este hecho hizo que los Nora la temiesen y la dejasen al cuidado de Rost, un Nora convertido en paria, es decir, alguien expulsado de la tribu pero que puede vivir en los territorios de esta en tanto que no interactúe con ellos.
Nos ponemos en la piel de Aloy cuando ella no es más que una niña y asistimos a sus primeras clases de caza, a sus réplicas, sus quejas y, sobre todo, a la aventura que cambiaría su vida para siempre.

Otra vertiente de la trama es lo que ocurrió con “Los Antiguos” o, lo que es lo mismo, nosotros. Cómo desaparecimos y nos convertimos en ellos. Mitificados como sabios y venerados casi como grandes sabios, hasta el punto de codiciar nuestras tazas del desayuno (poca broma ahí).
Nuestra desaparición y la aparición de las máquinas constituye uno de los misterios que poco a poco iremos desgranando con la ayuda de la siempre ágil y abierta mente de Aloy, que cuestiona todo, pero no desde un prisma escéptico, sino desde la curiosidad más sincera. Aloy quiere conocernos, saber quiénes éramos, pero al mismo tiempo necesita las piezas necesarias para entenderlo todo.

La tercera y última vertiente, es la trama propiamente dicha del juego. Las máquinas están empezando a volverse más activas y agresivas de lo habitual y eso, junto a la aparición de un grupo de asaltantes, que les recuerda a tiempos peores, no son un buen presagio. Será tarea de Aloy averiguar qué se está cociendo en todo este lío.

Horizon Zero Dawn no es sólo uno de los juegos más impresionantes a nivel visual de 2017 (y seguramente de 2018), sino que también lo es a nivel de representación. Es muy fácil encontrar mujeres por todas partes: campesinas, gobernantas, guerreras, exploradoras, cazadoras… La lista es inmensa. Además, también hace muy bien la representación de un mundo que no es Blanco™ como estamos habituados, porque la regresión nunca justifica la opresión a los de siempre. Aquí Guerrilla Games da un golpe en la mesa y se pronuncia claramente sobre lo que debe ser el mundo del videojuego: el lugar de todos.

Durante The frozen wilds , su único DLC, esta representación se acentúa. Hay mujeres absolutamente maravillosas con las que pasas muchas horas (prácticamente toda la expansión).

Otro aspecto reseñable es, por supuesto, lo tremendamente bien terminada que está esta maravilla. En Guerrilla han cuidado hasta aspectos tan pequeños y casi imperceptibles como que cada máquina tiene marcado el sello de la fábrica donde nació. También podemos ver los efectos del clima en Aloy como la nieve, la humedad, el viento o el calor, pues ella reacciona a cada variación animaciones únicas. Y el aspecto que más me fascinó fue ver que los NPC que portan cajas realmente las cogen en un sitio y las llevan a otro. Detalles como estos demuestran que Guerrilla ama este juego.

¿Recomiendo Horizon Zero Dawn (DLC incluido)? Por supuesto, es más, debería ser un imprescindible de PS4 para cualquiera de nosotros. Fue el juego por el que compré la PS4 y lo disfruté como hacía años que no gozaba con un videojuego.

 

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Cuervo Fúnebre en las redes. Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general.

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