Reseña: Cuentos del mañana para ayer

Reseña: Cuentos del mañana para ayer

Autora: Begoña Pérez Ruiz (ficha).
Cubierta: Laura Hernández Mora.
Editorial: Éride ediciones.
Nº de páginas: 138.
Idioma: Castellano.
Precio: 12€ (tapa blanda).
Género: Ciencia ficción.
ISBN: 978-84-169-4736-2.

 

Este libro es una sencilla colección de cuentos y microcuentos de género fantástico, casi todos de ciencia ficción. No son una ventana por la que asomarse al futuro. El futuro será glorioso, pero no en este mundo y probablemente no para la raza humana. Estos cuentos son para el ayer, provienen de la ciencia ficción clásica, unas historias del mañana que puedes disfrutar hoy, y en ellas encontrarás, entre otras cosas: las distintas escuelas filosóficas de una terrible y poderosa raza extraterrestre, el peor restaurante del universo, un cíborg especial tratando de entender lo único, una mariquita azul, la inmortalidad, una horrible solución muy necesaria…

¡Bienvenidos al mi ayer que es mi mañana dentro de mis mundos!

En este mundo hay dos tipos de personas: aquellas que entienden el cuento como un viaje breve pero maravilloso y las que lo desprecian como género adulto. Si eres de las primeras, bienvenido.

Con ese primer párrafo la Gran Correctora nos pone en situación. A través del prólogo nos habla de Begoña y de los cuentos y de su relación con la lectura. Es un pasaje que en sí mismo no aporta nada a la antología en sí, pero transmite una calidez y un afecto que lo convierte en un lugar agradable por el que entrar al libro en sí.

El primer relato con el que nos sorprende Begoña es con “Los interventores”, que hace de prólogo para Los empáticos, una novela que la autora nos traerá en el futuro. En este relato nos habla de una raza extraterrestre que interviene en los devenires de especies inferiores y trata a esas “civilizaciones inferiores” como si de proyectos de fin de carrera se tratase.
El mundo que la autora ha creado para este relato es asombroso y me fascina su complejidad. Es sin lugar a duda el mejor relato de toda la antología.

El siguiente relato es “Único”, ambientado en el mundo de Azul, el poder de un nombre, su primera novela que ya reseñé en La nave invisible. A diferencia del primer relato, este me llegó a aburrir. Se me hizo muy largo y no terminaba de ver a dónde quería ir. La premisa me resultó muy interesante pues tenemos a un cíborg que es diferente al resto y filosofa sobre qué significa ser distinto… único. La densidad con que Begoña dota a este relato, y su extensión (casi cincuenta páginas), lastran un relato que prometía muchísimo más de lo que finalmente daba.

Luego nos presenta “Los poderosos”, un relato distópico con “zombies” y una raza alienígena que ha esclavizado a la humanidad y juega con ella como si fueran figuras de acción. Este escenario cruel contrasta con la ternura de la escena de nuestros protagonistas: una madre y su hijo enfermo.

Obviando “El banquete”, que me pareció un relato a medio gas, me sorprendió con “Impresiones S.L”, un relato breve que nos presenta una situación… peculiar que prefiero que descubráis por vuestra cuenta.
El siguiente relato que me llamó la atención fue “Érase una vez”, que trata sobre una lectora profesional y su oficio como criba. Puedo equivocarme, pero creo que este relato está estrechamente relacionado con la autora, Begoña, y con su carrera editorial. No me cuesta nada imaginármela en la misma situación que la protagonista.
Y finalmente llegamos a “El flautista”, relato con el que cierra la antología. Este relato no me gustó por la misma razón que el de “Único”: excesivamente largo para lo que quería contarme.

Begoña tiene un estilo sobrio, en algunos aspectos casi clásico similar al de Blanca Mart y eso hace que no sea del todo de mi gusto. Mientras que leo muy suelta a la autora en las narraciones cortas, siento que las largas pesan a medida que se hacen más largas. Es algo que ya experimenté con Azul, el poder de un nombre que, a pesar de gustarme, su extensión la hace menos ágil de lo que a la historia se presta. Con los relatos más largos ocurre lo mismo. El estilo sobrio y desnudo de Begoña pesa en el lector y termina por sacarle de la lectura.
Si hablamos de los temas y argumentos, la cosa cambia mucho. Tenemos toda clase de historias diferentes y, sobre todo, originales. Con pocos recursos es capaz de transmitir emociones muy fuertes y tangibles como en el relato “Los poderosos” donde necesita muy pocas palabras para implicar al lector.

¿Veredicto? Es una antología de altibajos donde los relatos que me han gustado lo han hecho mucho y los que no también lo han hecho con mucha fuerza. Me ha gustado en términos generales y he disfrutado mucho de algunos de sus relatos, pero su irregularidad ha jugado en su contra.

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Cuervo Fúnebre en las redes. Lector voraz de fantasía y ciencia ficción que pretende escribir más de lo que una vida mortal le va a permitir. Adoro las culturas antiguas y las ciencias en general.

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